Viento dulce, amargo dolor que la vida nos desnuda, hojas de cielo que se derraman en la savia del alma, agua del peyote que nos guía y sana el dolor, no hay peor sueño que la vida, solo nos despierta la muerte de esta amarga existencia, que el viento con su sabiduría nos enseña a comprender que nada al final queda en este mundo.