Sólo ayudarte quiero
salir del angustioso pozo que te mece
ese es mi empeño y mi desastre
mi afán, mi trabajo, mi desespero.
Porque la ayuda que te ofrezco
se alimenta de mi sangre
dejando seca mi fuente
de esperanza y alegría.
Pero ese es el camino recto
por el que transito a todas horas
guardo celoso mis cantares
mis alabanzas a tu persona.
Debo alejarme, irme lejos
mostrarme frío y distante
morir mil veces todos los días
con tal de allanar tu paso fiel.
Ya me voy yendo
ya me voy alejando
te dejo, no sufras por mi deseo
qué ya lo voy teniendo claro.
Dejaré un pequeño pebetero
en un baúl viejo en mi sótano
en las entrañas arderá la llama
infinita también en mis cantos.
Yo ya vuelvo, ya me alejo
de tus riberas y tus campos
más sólo será un distanciamiento físico
pues mi alma se queda esperando
cómo invernada se queda dormida
mejor vida queda esperando.
Quizá otras primaveras florezcan
adornen mis rincones helados
húmedos y fríos por tu ausencia
viejos, tristes y desconchados.
Así debe ser ahora, no sufras
que yo quedo atrapado
entre la fuerza de ayudarte
o salir a tu encuentro volando.
Soy fuerte y estoy decidido
no sufras que no salgo
queda tranquila en tu mundo
yo estaré por aquí soñando.