Los nombres,
Escritos en mis párpados,
En todas las flores,
Los oigo en el silencio
Y se confunden con un pájaro.

Los nombres,
Laten por mi insomnio
Como en las manos al dibujarlo,
En la mirada de los errantes
Y en las heridas de los abandonados.

Los nombres,
Que se derraman en mi cuerpo
Como algo más que un simple recuerdo,
Como un aroma inalcanzable,
Que el tiempo hizo voz de otro tiempo.

De la ausencia quedó este eco infinito.