En un mundo justo, el bienestar de una sociedad
debe importar; pero no hay que mentir
las cosas se tienen que decir,
y es un mundo que jamás va a existir.

Donde prevalecen ríos de lágrimas,
corazones envueltos en armas
familias sin sentir y muchas respuestas sin resolver,
por muertes sin esclarecer.

El dolor no tiene comparación
la desolación no tiene explicación,
la incertidumbre de no saber,
que pudo pasar.

El conflicto armado,
nuestro diario vivir;
donde nuestros seres queridos
se quedan sin sentir.

Lo único que se tiene que exigir
es igualdad para vivir,
de una manera digna, sin tener que huir
para poder sobrevivir.

No es utopía, un mundo perfecto no se puede lograr
pero si toca actuar para tener libertad,
y así poder expresarse con honestidad,
por aquellos que no lo pueden hacer.

Para cambiar un mundo irreal, tenemos que hablar
a pesar de que no nos quieran escuchar,
no debemos desfallecer, que lo vamos a lograr,
y así en un futuro recordar y nosotros mejorar.

El tiempo nos debe de importar
si queremos avanzar
la humanidad unida
encontraremos amor, paz y amistad.

En busca de un país libre
se nos olvida que difícil es luchar,
más sin embargo hay personas
que dieron todo para mejorar.

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