Entre tinieblas (a Bukowski) Clamo al día desde la oscuridad.
Dejándome naufragar en tugurios malhumorados
por el destilar de los humos del rancio tabaco.
Soy tu fiel parroquiano,
iglesia de mis últimos días.
De un altar amaderado
donde bebo el vino que me está matando.
Fundiendo mi codo a ese recodo donde oculto mi vergüenza y ahogo dignidad.
Auscultando entre mis entrañas algo de humanidad.
Ay, ¡pastor!, ponme el remedio que calme mi ansiedad.
Soy creyente de lo que veo en mi delirio de etílica propiedad

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