Porque la vanidad enaltece lo más nimio
porque todo lo que soy habita en mis temblores
me he divertido con el barro y pelotas de trapo
-no me han domesticado todavía-
mientras un lento atardecer crepúsculo bermejo
malabarismos indecibles para afirmar mi yo
hechizo de femineidad en remolinos
ridícula coreografía de torpes marionetas
la bastarda solución de una soga sobre el cuello.

Damián Andreñuk