Hombres (Sor Juana Ines)

Palideciame la pureza de su corazón
Inerte es la sombra del miedo qué susurrando en la melancolía
Tibieza de la tempestad herida, juzga un Idiota mortal y hombre mis versos, como si él, pudiera decir: ¡Cuanto vale la Poesía!
¡Oh, misero hombre!
No busques en la mujer tus faltas de nacimiento
No oses siquiera tratar de futigar mi pensar vil hombre.
Soy una mujer y mi rosa es mi palabra y conozco todas las Poesías que en tu razón no hallas.
Más en el Clero, debo encerrarme. Debo rezar. Pedir. No amar a Dios. Solo finjir. Una criatura rebelde de nacimiento y con mucho valor. Una criatura que nacio adolecida y atravezada por una rosa su amor…

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