Diez.

Sin tristeza… vaya día de pereza vaya suerte la de ella, que pudo abrazar el alba -también el alma- pudo jugar con las estrellas también contarlas, olerlas, y lamerlas, pudo seducir mis mas grandes miedos, allí, bien arriba -sin caerse- ha robado mis días de encontrarme mis días de liberarme, sin nadie sin condenas, sin cadenas. El muchacho que todavía la espera, se apena, se llena, se hiela, truenan sus mañanas,...