A un beodo consumado

De esta osamenta triste y olvidada en la tumba silente y desolada, te diré de su dueño infortunado por émulo de Baco asesinado. Caballero del trago lo llamaban Botella al parecer se apellidaba. De estirpe de beodos se afamaba que a muy remotos tiempos trasladaba, dando en ambas líneas parentales reputados beodos a raudales, que en la más tierna infancia ya empezaban a catar alcoholes que les daban. Ya fuera en vidrio, lata o...