Al igual que la vergüenza
que da guardar silencio
cuando las palabras
comprometen libertades,
es peor cuando estas
esconden verdades.
al tronar de cañones oxidados
de batallas al descampado,
son muertos los que
ya eran antes de que las
heroicas consignas de
generales sin gloria
y sin escuela, se tomarán
los estandartes de quienes
murieran con honor, no estos
que sí fueron amantados por
dictadores, hijos cobardes
de una guerra que nunca existió,
que nunca sudan el temor
de la muerte, ni bebieron el agrio
sabor de la desesperanza.
Hoy siguen comiendo
del mismo plato como
perros hambrientos de poder,
en la guarida de los cobardes,
en el escondite de los miserables.
no hay tanta gloria como
orgullos silenciados,
no hay tanto borceguí,
como justicia que reclama
el que despierta con escarcha
en la cara, el que yace muerto
sin pan, el aguerrido que consuela
con esperanza la vida de mierda
que le hacen vivir:
por sus hijos y los otros hijos,
esos que nunca llegaron.
Nunca llegarán al nido de
las águilas, esas son nuestras,
las que saldrán a cazar, ya se
puede percibir el hedor de carne
magra; ya fue suficiente.

Andrés de Lua.