Volver al caramelo de tu mirada, amaneciendo con aires de antes, desnudos y
curándonos a besos de calor, directos al alma.
Volver al miel de tu mirada, respirando, suave, desprendiéndome de la arena que
cubre el lazo de mi corazón, desligando las ligas que aprietan.
Bailando salsa en la costa, con el ruido de las olas de fondo, alejándonos del
desconcierto y así volver al dulce de tu mirada.
Amaneciendo el calendario con viajes alejados, viajes de allá, de aquí, de allí, remotos
pero volviendo a la tranquilidad, la tranquilidad de tu mirada.