Solía mirar absorto y perdido.
Era el dulce querer del niño,
era la dulce palabra sonada,
la nana de cuna cantada.
¿Cuanto tardé en ser yo,
En ser el quién del mustio,
en ver en mi lo abrupto?
Tengo un futuro que vivir,
aunque de él quisiera huír.
Tengo sueños no resueltos,
tengo sueños del momento,
Sueños del cercano pasado,
sueños del futuro allegado.
¿Sabré hablar cuando parta?
¿Estudiaré aquello que anhelo?
Las olas del mar me definen,
Son efímeras, son audaces,
Las oyes cantar sin saber que dicen.
Si este espeso manto de noche,
que cierne sobre mi la vida,
tornará en dorada, dulce melancolía,
En esa voz que a los pies de cama cantaba,
Que me arropaba si tornaba,
Que me leia si el insomnio acechaba,
Esa protectora voz que me guardaba.
Quise ser distinto a mi,
Repudié mi pasado,
Mi juego,
Mi antiguo creado.
Hoy deseo volver,
Quiero de todo desquitarme,
tener 3 años nuevamente,
Y permitirme equivocarme.

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