Vivir

Sentir la necesidad,
descubrir la oportunidad,
contemplar todo el vacío,
secar los sudores fríos,
y encontrar el camino,
y buscar la felicidad,
dejando que la eternidad
viva en la poesía,
dentro de la humanidad,
y si no, en la misma vida.
Ha llegado la alegría,
y parte de ella es toda mía,
ganas no van a faltar,
de echar varias partidas,
tantas como pueda, igual,
tantas como sea necesarias,
manos y cartas aparte.
Es la mejor mordida,
aquella felina,
la que le damos a la vida,
y no la mala homicida.
A pesar de los pesares,
y de otros tantos ataques,
para nosotros es la vida,
para resbalar y caer,
una, otra, y otra vez,
y aprender hasta a caer,
disfrutando entre caídas,
y haciendo más larga cada vez,
la distancia recorrida
entre sucesivas caídas.
Venga va, que no se diga.

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