Lóbrego silencio en la callejuela
fría, extensa y anticuada,
triste vendaval de cuentos,
sombra de antaño y actuales pesares
¡ni sus balcones coloridos le dan suerte!
¿Tan grande es tu desdicha que lloras
cuando la cuidad duerme?
Aparenta matutina alegría mientras juegan
niños haciendo cosquillas a tu rivera, y,
cambian tus ropas con alegres prendas,
alhajas florales engalanan la sala
que extasían turistas con tu máscara:
risueña, encantadora y bonita.
Retratos históricos y entrañables jergas
cuentan tu senda, aunque en ella pretendan
de algarabía disimular mil tristezas
por cuanto aquellos vagan en silente tiempo,
callando sus voces la muerte del recuerdo,
adorna un cardenal la frente señera de arboles
musicalizando la dormida calle su trino original.

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