Una tarde en el parque

Dame un abrazo,
el palpitar de tu corazón me hace saber
que no quiero otra sonrisa aparte de la tuya

déjame descansar en tu regazo
y que tu pecho y brazos reposen en mi tez
y sintamos a la vez el calor que nos arrulla

Que el atardecer muestre su ocaso
y que por si acaso muestro timidez
sea sólo a ti a quien lo atribuya

así el anochecer será nuestro siguiente paso,
dejaré de hablar y ser tan cortés
porque con un beso haré que todo concluya.

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Extraño posponer alarmas un jueves por la tarde, porque cuarenta minutos nunca fue suficiente para acurrucarse. Extraño verte caminando por los pasillos, una sonrisa cruzada…

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