Una noche me invade, busco la salida en un valle sin rumbo,
estoy atrapado en el vago aliento de una estrella, quimeras en el aire sembradas por el tiempo, he de buscar tu nombre en el silencio de la luz que no germina, luz que sueña el presagio de una palabra que despierta la mas suave caricia de un lamento, abro mi mano y un manto de caracoles vacían mis recuerdos.
Prófugo del alma mía que en algún momento fuera en un instante vida, estoy abrasando la sonrisa de la luna, que me abriga en mi mas profundo desvelo, en esta noche me alejo de todo para callar mi piel sedienta sin llanura y descubro que solo busco la caricia del amanecer póstumo en mi vida.