Ahora sé que estoy mal parado.
No te preocupes, siempre seguiré aquí.
Esperando si un destello ilumina aquel prado,
y yo consiente de lo mal que quedé armado.

Veo que mi futuro está distorsionado,
pero qué se la va a hacer, manejo vendado.
Todo es relativamente viejo, las campanas ya han sonado.
Y perdido me encuentro, no hay remedio para este malhumorado.

Cliché es hablar del cielo y las estrellas,
del mar y las sirenas, las salomas murmurando,
dejándote llevar por su canto magistral, provenientes de ellas.
Y te apasionas de su engaño, pero te estás enamorando.

Pirata o no, vives celebrando un eterno anochecer.
Cuando suelten las velas, sabes que es hora de despertar.
Al primer rayo que veas en el ocaso, vas a enloquecer.
Ebrio, afortunadamente, estaré al son del festejar.

Y no sabes si estás soñando o yo delirando,
pero no me dejan mentir mi emociones y ya te estoy besando.
Perdón por la mentira, la mañana está cerca, y estás llorando.
Tu futuro está cerca y yo salté por la plancha jugando.

Sólo pasó un suspiro, está iluminado el día.
Y lo más importante pasó en cinco estrofas.
Las gaviotas que te acompañan en soledad, dan alegría.
Lo demás son pavadas como mi vida amorfa.

Este horizonte, el de ayer, se ve iluminado por un nuevo hoy.
Sigo vendado, la verdad grita sin oídos.
Y por falta de tímpanos, me tocará abrir otra botella de ron.
Me desgasté en la bohemia que más mal se me fue traído.

Ya sólo puedo sentarme, solo, apreciando la aurora boreal.
Observando las estrellas, que a diferencia de mí, ellas se irán después.
Mis únicas compañeras al final del día, se acaba el umbral.
Una noche como esta, siento que así será mi desdén.

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