Una historia más

Ajenos a la claridad,
en una limpia oscuridad
flotamos de felicidad,
en un mar de tranquilidad.
Y llega la hora del día
del llanto del aire frío,
y de las cálidas caricias
que nos mantienen unidos
ante lo desconocido.
De la mano caminamos
hasta que damos el salto,
y esta vez nos soltamos
para alcanzar otro estado,
y así vamos avanzando
por los altos y los bajos
sembrando y cosechando,
y en algún momento dado,
sin saber si hay otro lado,
dejamos todo y nos vamos.

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