“Una historia de amor”. (para mifri)

Te vi un día de verano,
con una cinta en el pelo
y una sonrisa radiante
y me quedé boquiabierto.
Comías pipas esperando
que comenzara el concierto.

Me acerqué, no tuve opción,
con un poco de vergüenza,
y esperando no estar mudo,
dije “Eres de Palencia”,
y tú, que eres tan amable,
me devolviste el saludo.

Echando un poco de morro
no me separé de ti
hasta que acabó el concierto.
Cantando todas las letras,
con mas corazón que voz,
quedándome sin aliento.

Terminada “Los días raros”
me desperté de mi sueño.
No quería que acabase,
fue algo mágico, tan bello.
Y lo fue gracias a ti.
Fue como estar en el cielo.

Solo se me ocurre a mi,
con unos meses pasados,
escribirte una idiotez,
una frase de borracho.
Creí que estaba bien dicha,
pero la RAE lo ha negado.

A pesar de mi gramática,
la frase a ti te hizo gracia,
y comenzamos a hablar
de temas sin importancia,
poco a poco yendo a más,
contándonos hasta desgracias.

Nos encontramos de noche,
en las fiestas de Palencia,
yo sé que tú no querías,
pero yo, que soy un plasta,
consegui robarte un beso,
y pensé … “uno no basta”.

Y nos hicimos amigos,
charlábamos cada poco.
Yo te hablaba de mis gadgets,
tú, mientras, me abrías los ojos
para enseñarme que el mundo
es un lugar asombroso.

Pasaron luego unos meses
hasta poder coincidir.
Ya se había ido el verano,
fue en mi casa de Madrid.
Un domingo, de esos tristes,
que contigo fue feliz.

Cuando fuimos a la cama,
antes de poder dormir,
nos dimos un largo abrazo,
no dejamos de sentir
las vibraciones del alma
que algo nos querían decir.

Y me invitaste a tu casa,
yo me dije, ¿por qué no?
Si esta chica a mi me gusta,
si me parece un amor,
Si cada instante con ella
me parece que es mejor.

Ese finde fue la ostia,
mejor de lo que esperaba.
Muchos besos, muchos mimos,
incluso una buena farra.
Solo recuerdo una pega,
la pena cuando me marchaba.

Fueron pasando los días,
las semanas, sin descanso.
Lo poco que nos veíamos,
no paramos de abrazarnos.
Pero eso no era amor,
eso pensábamos, claro.

Antes de la navidad,
llego el momento más mágico.
Me fui hasta Santander,
con un coche que era un trasto.
Pero mereció la pena,
fue lo mejor de aquel año.

Era un concierto de Leiva.
La “ballena”, abarrotado.
Y cuando sonó “Godzilla”
nuestros ojos se cruzaron.
Me pareció ver tu alma,
mientras los dos la cantamos.

Cumpliste con mi deseo,
fuimos dados de la mano.
Creo que dije “te quiero
al tiempo que paseamos.
De nuevo otra despedida,
eran palabras en vano.

Y llegó la navidad,
y ya no nos separamos.
Primero fue otro concierto,
luego un viaje a nuestro barrio.
Hasta te colaste en casa,
con mi madre trabajando.

Nos ganaste la partida,
y eso que te vacilamos,
Fuimos al cine, a cenar,
y a un par de concesionarios.
Me parecías mi novia,
y yo estaba obnubilado.

Con todo ese sentimiento,
no nos quedaba otra opción.
Pasar juntos Nochevieja,
besarnos hasta el dolor,
fundirnos en uno solo,
dar rienda a nuestra pasión.

Nuestros cuerpos lo notaban,
sentimos ese calor,
en un momento concreto,
mi alma se desbordó,
yo sentí que estaba en trance,
“esto debe ser amor”.

A partir de aquel momento,
todo fue yendo a peor.
No se si fueron los miedos,
o fue el rechazo al dolor,
y nos fuimos separando,
iba perdiendo el amor.

Aunque seguía el cariño,
fue creciendo aquel borrón.
Nuestra mente echaba un pulso
contra nuestro corazón.
A fuerza de tanto decirlo
parece que el amor perdió.

Fue culpa de mis errores,
que no fueron uno o dos,
De portarme como un cerdo,
de no tener la razón.
Solo me queda una cosa,
volver a pedir perdón.

Confío en que esta experiencia
sea un punto de inflexión.
Que me fuerce a madurar
y me haga entrar en razón.
No quiero ser un imbécil,
no quiero causar dolor.

Ahora solo hay un consuelo,
al que me intento aferrar,
para superar el duelo
que no me deja avanzar,
para levantar del suelo,
y conseguir respirar.

Que ya no puede haber nada
que me quite lo vivido,
y que lo mejor de un cuento
no es el final de lo escrito,
es como te hace sentir
durante todo el camino.

En el final de estos versos,
solo quiero agradecer,
todo el amor recibido,
lo que me has hecho aprender.
Las noches interminables,
tu cara al amanecer.

Tus besos y tus abrazos,
los momentos de placer.
Hacerme sentir tan vivo,
saber que puedo querer.
Porque alguien que has querido,
nunca se irá de tu ser.

0

Related Articles

Responses

Ir a la barra de herramientas