Dulce vida mía,
que a mi corazón hoy lastimas,
y a mis risas hoy disimulas,
cuando el mundo hoy me derrumba.

Hoy con dos tristes cascadas,
mis zafiros de nuevo se abren,
y un nuevo amanecer renace,
para que hoy numevamente,
mi luz disimule mi fría tormenta.

Y en el fondo de mis entrañas,
algo me dice que mi luz pronto se apaga,
sin la esperanza de un nuevo mañana,
aquí estoy yo con mi tempestad callada.

Como un ave que pierde sus alas,
o tal vez como un pez fuera del agua,
tan así es como mi vida se acaba,
o que hicieron vida mía,
para pronto yo volar sin un mañana.

Mi corazón te entregué vida mía,
aún con mi sol que aún no acababa,
pero tu con tormenta llegaste,
y mi radiante clima tu terminaste.

Mi nuevo sol sombrío ya estaba,
sin la esperanza de un nuevo mañana,
así mis rayos de sol acabaron,
y de esa manera ellos volaron.

Con la esperanza de un nuevo arcoiris,
que mi corazón ahora iluminara,
y como un rayo de luz que se apaga,
hasta pronto vida mía,
que mi sol ahora descansa.