Pensaron,
Algunos,
que el mundo vivido era el real.
Pensaron que la luz del sol se ocultaba según las 18 de cada reloj,
Sin notar que, de a pocos, el astro rey anunciaba cambios;
La luna no ha salido siempre por donde algunos le vieron cada vez que su ciclo se completaba y lucía gorda en el firmamento.
Las aves tampoco se están levantando a la misma hora,
Ellas siguen el reloj magnético que su alrededor comunica.
Mientras tanto,
El televisor se encendía cada vez que amanecía,
O el radio,
O la música mientras se daban un duchazo para salir a “vivir”.
Incluso los huevos que se revolvían en el sartén,
Provenían de un ritmo natural,
De las gallinas que en el campo ya anunciaban cambios. Sus puestas no seguían el reloj laboral.
Algunos muchos tomaban el autobús,
Caminaban o, encendían su auto para desplazarse a su rutinaria labor.
Pensaban que el mundo en el que estaban era el real y,
Con una merienda en la mañana,
U otros aguantando un bocado para su desayuno,
Esperaban la labor de la oficina o el próximo parcial por venir en la universidad…
Para otros muchos, la mañana era rutina de supervivencia,
Aferrados a un dios de rezo de loro,
Comparado con un recital o con una simple copla aprendida.
Claro, debían subsistir…
No todos percibían la realidad diaria bajo el mismo paradigma mental.
Pensaban,
Algunos,
Que el mundo vivido eral el real,
Mientras llegada la tarde el contexto natural daba otros visos de cambios…
El Cóndor ya no tomaba las corrientes a la misma hora,
El posadero ancestral ya no era el mismo,
Las dinámicas variaban, mientras muchos,
Pensaban que las tardes de la semana eran las mismas.
Pensaban algunos que el café en la oficina era rutinario,
El piropo o la mirada profunda en la empresa se tornaba como algo fijo y quizá, alcanzable.
Y de nuevo el sol caía.
El fin de semana caía mejor, pues se estaba en casa,
Pero con la misma rutina grabada en la cabeza del qué hacer el lunes en la “vida real” …
Pensaban,
Algunos,
Que cada despedida de un amigo, conocido o familiar,
Se iba a repetir como por años se acostumbró.
Que las cervezas del viernes eran la rutina del escape,
Que hacer el amor fingiendo entrega absoluta, era la llave para mantener a su pareja feliz.
Pensaban,
Algunos,
Que la naturaleza no iba a hablar,
Que lo sutil de las simples cosas no iban a ser certeras y
Que la concepción que de antaño se aprendió, iba a ser siempre una constante…
Hoy Algunos,
Ignoran que alguien les escribe desde un computador,
Y ellos mismo ignoran o no expresan:
Las ganas de un abrazo, las ganas de una charla,
Las ganas de un perdóname, de una mirada fija ante su platónico amor,
El apretón de manos,
Un te quiero,
Un hasta mañana presencial en medio de quienes se quiere…
Henos aquí,
Inventando rutinas,
Jugando a armar horarios,
Usando las vídeo llamadas,
Experimentando un contacto lejano, aunque lo que nos una, sea tan cercano.
Pensamos,
Todos,
Que llevábamos la batuta y que la vida la dirigíamos a nuestro gusto,
Siempre salidos del concepto de vida que debe primar,
El ser parte integral de un hermoso planeta tierra,
De ese pequeño punto azul del que hablaba el físico Carl,
Parte de un universo basto,
Palabra a la que no se equiparará nunca nuestra definición de tiempo…
Pensamos,
Muchos,
Ojalá todos,
Que hemos de re inventarnos por la rutina que pasamos,
Que hemos de re construir nuestra conexión con el contexto,
Que hemos de seguir atentos,
En el aquí y en el ahora,
Que básicamente es la única certeza.
Hoy, Ya,
Es suficiente para aflorar las sutiles cosas,
Lo verdadero,
La expresión de la chispa interna que no algunos,
Sino todos,
Llevamos como seres pensantes…