Un Deprimente Adios…

¡Deja que me despida mis ojos llorosos, ya que si lo digo mis labios seran impedidos! ¡La despedida es una cosa seria en especial para un hombre, como yo, templado! Triste en el momeento en el que nos sucede, incluso del amor la más dulce y tierna prueba.
¡La caricia más leve, en otro tiempo fue placentera y feliz, me encantaba! Era algo así cual la temprana rosa, que en los jardines arrancaba. Ya no más cortaré fragantes rosas para con ellas coronar tu frente. burgues, es verano, pero invierno para mí, por desgracia, será siempre.

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