Me abandona la cordura,
es el fuego que nace de mis entrañas
Tocas cada fibra de mi cuerpo,
Me llevas a la locura
Cuando estudias cada movimiento al contactar tus labios húmedos con mi piel
me envuelves en placer
Partes por mis senos,
Los lames, los chupas, los tiras, me miras, te tocas, me hundo
Pierdo la cordura
Es la imagen, es el tacto, es el sonido de tus gemidos
Es el eco de mis quejidos.
Bajas, pasas tu lengua con más pasión y fuerza sobre mi piel
Y con tus labios de miel me rozas con ternura y desesperación
Ahí viene otra vez, lentamente, se acerca al edén pecaminoso
Abre sus ojos deseosos, y con sus dedos me abre suavemente
Saca su lengua, se sumerge, y con fuego y ternura, lentamente
Recorre la flor que a gritos le pide que succionen todo de ella
Esta vez lame con más fuerza, más rápido,
Acto seguido chupa, succiona, la devora
Y con la punta de su lengua encuentra la gloria
Lame, una y otra y otra y otra y otra y otra vez
De arriba abajo, en círculos, lento, rápido, no para
Me tuerzo, aprieto, me toco, pido más,
Y en un grito ahogado, pierdo la cordura.