En todo paisaje de mi alma te encuentras, percedera, inagotable, no hay mas esperanza en mi vida que el amarte, sumergida en cadenas, en bosques bastos de cenizas, en los sueños ágiles que el rocío blanco de las quimeras nos acarician, tuviste que ser mía tanto como al viento, a Dios y al olvido sembrado en tus labios quebrados, pasajera sin rumbo que en mis caricias escritas tuviste que sucumbir como una flor atada a los anhelos y a esta brisa de tus besos que serán una cicatriz en la marea de mi alma oscura donde descansará tu presagio eterno.