Tu ausencia.

Te fuiste, demandando tiempo,
como si eso mitigara el suplicio.
No sé, cuando vas a volver,
pero sé, que nada será como ayer.

No veo, un embrión,
haciendo pausas en su ciclo.
Lo que debe nacer, nace,
sin temor a equivocarse.

Si es permanente o pasajera,
no tiene caso alguno,
pues ya hizo a mi corazón;
doler; doler como a ninguno.

Luis Ernesto

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