TRES POEMAS INFAMES DE PUÑO Y LETRA

“Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona
NICANOR PARRA

TRES POEMAS INFAMES DE PUÑO Y LETRA

SENTIMIENTOS BASTARDOS
(uno)
No hay temores peores que los que
la mente crea,
de la pasión por pecado
nos haces creer, granujas y zafios
son una sola cuando a la hora de
matar y esconder vidas.
No tienes pasión por
nada de lo creado; los cuerpos,
esos que se descomponen por
falta de espíritus, debemos
enterrarlos nosotros,
en profundidades de tierras
que nos son ajenas,
el llanto debemos consolar;
nadie seca lágrimas de cristal que van
Incrustándose en los pechos vacíos,
nadie se atreve al paso darle prisa,
para que la noche maldita,
después del día maldito, nos venga a
quitar el soplido de Dios
que nos hizo respirar,
y de una agonía infernal nos la quita,
como sí le hubiéremos defraudado
a la hora de la genuflexión.
No hay verdades más crueles que
los que la mente crea:
salvación, redención, perdón.
No queremos ser esclavos del
miedo y del pan,
nuestros asuntos los arreglamos
de alguna forma,
soltando nuestros pensamientos
de fuego y bestias fantasmales
que no estén cuando
vengas a quemar los últimos
libros de poetas inquietos,
que no se suman al amor y a la entrega,
que ven con las miradas de verdad,
esas que nos muestran la mierda
que pisamos en tus púlpitos,
donde quieres ofrendas de hijos que
no son tuyos, porque simplemente
quieres una prueba de obediencia:
yo obedezco a mi conciencia
y me doy festín de rey;
al final ni tú ni yo seremos más
crueles de lo que somos
ni más predecibles de lo que andamos
en el oscuro paraje de pecados
que no se han escrito
ni en tu biblia manoseada,
ni en mis poemas pisoteados.

CUAL ES LA RAZÓN
(dos)
Si me das una razón que valga la pena escuchar,
me quedo, pero si me hablarás de que debemos
sufrir para que nos perdones, o tener vida eterna,
a otro perro con ese hueso; no te creo, ¿porque habría
de hacerlo si acomodas los tiempos a tu antojo?
Ya demasiados súbditos tienes, monaguillos manoseados,
a obispos violadores, quédate con ellos, el llamado a
la fe la escucharon de ti, hay los tienes, con babas de
perros con rabia, que al sirio testimonial le acarician
la flama, como falos melifluos que obsequiosa se
entrega al rito degenerado de la carne, sin pudor,
eso es lo que querías, a ese ejercito dispuestos al
claustro y a la oración después de sepultar verdades.
A los legionarios de tu fe, los que bendicen armas
y armados, los que sin pudor alguno ofrecen expiar
pecados y dar extremaunción:
no entiendo, a esos que se los lleve la pandemia,
para que los quieres aquí, ¿cuál es la oscura razón?

NO SEREMOS MÁRTIRES
( tres )
No esperaremos a que vengan a lapidarnos,
la resignación la perdimos, no somos los
ungidos, ni los apóstoles necios, está claro:
No seremos mártires, no lo vamos a ser,
tiraremos la primera piedra, no pondremos
las mejillas, no nos crucificaran;
nos levantaremos, primero con ideas
y razones que dobleguen pasiones,
daremos lucha con armaduras de
verdad y no invocaremos a ninguna
deidad, para morir por él, si hemos de caer
lo haremos porque la convicción del libre,
es la flagelación del sometido,
porque las armas de los hombres reales,
esos que sangran y lloran, son más mortales
de los que ven en el cielo reinos que no existen,
ni batallones mitológicos de ángeles salvadores,
con un general ceñido,
con un dictador sin decoro,
que no tiene por qué perdonarnos,
ni bendecirnos después de torturarnos la vida
Entera.
¡No seremos mártires!
Puede que tampoco seamos héroes, pero
piénsalo bien antes de alzar tu espada contra
nosotros, que tenemos la vida por dejar en
esta batalla, y tú, tú no tienes nada.

Andrés de Lua

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