Tomar las armas

Explota en tu rostro la realidad y te deja desencajado, quemado y mutilado. Mi padre, mi hermano, mi mujer, mis hijos y mis mascotas, todos convertidos en cenizas. ¿Sobrevivir? Ya no vale la pena vivir. Todo tenía sentido cuando estabas conmigo. Ya no siento dolor, es mejor descansar. He mirado el mar, el atardecer y no, no he podido encontrar lo que he perdido, lo que perdí. Que la muerte sea. Perdóname Dios.

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