De todo
lo que puedan decir
-dedica tu vida a ello
si es preciso-,
mantén las bocas
cerradas;
que no murmuren;
controla los formas
posibles
del escándalo,
y entretanto
advierte cómo
pasa la vida,
sin que hayas dedicado
un minuto,
un segundo siquiera,
a un afecto que,
antes de nacer,
ya estaba condenado
a no vivir…
Todo se ha hecho
bien,
y para eso hemos sido
educados…
Lo que sea que
haya sido,
no alcanzará siquiera
la categoría de anécdota..,