Tengo el alma rota y el corazón roto, no se como arreglarlos.
Tengo la cabeza en todo, todo malo.
Tengo ganas de llorar, aunque llorar no lo solucionará.
Tengo mil y un pensamientos, ninguno bueno, ninguno que me ayude a superarlo.
Tengo que estar en la calle, al menos así intento no pensar.
Tengo la necesidad de hablarte, intentar solucionarlo.
Tengo que olvidarte, porque tu no necesitastes ni un minuto para olvidarte de mi.
Tengo que sonreír pero no me sale, no puedo.
Tengo la sensación de que hice algo mal, pero no se que.
Tengo la esperanza de que me va ha hablar, de que todo vuelva a ser como antes, pero se que esto no será así…
Nada volverá a ser como antes, tengo el corazón roto y eso que me prometió que nunca lo haría, todos los días me hacía esa promesa, la misma, la misma que yo siempre me creía.
No dudaba ni un segundo de sus palabras, parecían tan reales, era lo que siempre me había gustado oír, así que me confié, me las creí, me descuide.
Pensaba que serían ciertas, pensaba que nunca me fallarían, ni el ni sus palabras, hasta que un día todo se torció, dejó de ser el mismo, cambió y la persona cálida y cariñosa con la que estaba acostumbrada a convivir, la que me hacía los días más agradables y felices, la que cuando tenía un día de mierda. era él quien hacía que fuese un poco mejor y si, prácticamente me volví adicta a el.
Yo no pensé que se iría así, así rápido, de esa forma…
Yo pensaba la persona que se había convertido en mi cómplice, no cambiaría de opinión de la noche a la mañana. Sabia que se iría, soy un desastre, no tengo nada que ofrecer, pero pensaba que lo notaría, que lo iría repartiendo…
Al final se ha marchado, se ha marchado sin cumplir sus promesas, esas en las que me juraba que no se iria, pero también aquellos planes de futuro, y eso que nunca fui chica de planear, que al final han acabado siendo solo eso, sueños, promesas vacías…

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