Sylvia Plath

Sylvia Plath.

Siete veces concibió la palabra
Una anamnesis por decubito
Una hilera de células madre donde los Profesas caen
En la ciudad desmembrada de la lujuria.

Una veintena de Seres con líquidos
Cefalorraquideos, columna vertebral y ulceras.
Como una imagen de una violenta batalla en el campo de Nausset y Frankfurt.

Mekelseen y Ohio, las nueve lunas del horóscopo de Capricornio y Pekin, en los mundos penibeticos y los pifanos de Pierrot. Jayan como el lupanar, el membrete y el meirifico, plagelado por sustituir el convicto, vastago del pimpollo. Al igual, que la insigne pelva del anteluvio y el aluvion y los mequeremas. — Como un antiflojo, el ulipo y las magtemas de los ojiñopiol, ecresaron al intestino de tus pelos en los obvarios y los clítoris ante tu festeedma como una galiuyya cuando te encemeses con tu cría en celo, te corvas como pelleau en quereso ¡Oh, Sylvia!

Trajodnemita, Felfesica y Trajonada
Tus escarpelos de huesolon te hace practicar el Fagot y los Mesonorimos, un cublto entre tus Adjenei.
Oh, polhi, tu etresecrecuoliuoi, es Ecresaguila.

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