Atraviesan esos brazos,
demostrando tu gran poder,
empoderada sin lazos,
preparada a resolver.

Las manos ensimismadas,
lucubrando conclusiones.
Ni se ven desaplomadas
retomando desiciones.

Grandísima soñadora
preferiste atravesar.
Te sientes demoledora,
resistiendo sin regresar.

Un mundo indiferente,
los dedos hiciste sonar.
Te guió un referente
ni pensar en perdonar.

Miriam Fernández.

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