Es el silencio de los días tranquilos
calmo puerto, resguardo maternal,
crucifijo, que espanta del pensar
a la indescifrable muerte y su vacío.
Mas límite tienen las cortas horas
que huir podré en el seno de este abrazo,
pues se sabe que en el mundo las cosas
caducan y no duran largo plazo.
Por eso solo espero que sea tarde,
y que al irse me deje en buenas manos,
para que al decir mi última frase,
previo al eterno dormir o soñar,
no haya entrado con miedo en esa noche,
y no desespere ante su final.

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