Soledad sin nombre nº1

Tú tan navegante, yo tan
Misionera. —Contemplando
Crudamente mi ser llora—.

Yo, que derramo mi sangre
Férvida en el dulce fruto
Para que tú nunca sudes,

Me arrojé y sigo cayendo.
—A amar no se aprende solo
Por muchas veces haber amado—.

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