El día precedente del día lluvioso en las escaleras de la biblioteca sugirió amor. El sueño de Thot presagió un momento claro para mi consuelo. Lo más parecido fue el clima en las escaleras de biología. Lo interpreté como la señal que creé para dicho sentimiento. Alguien tan supersticioso como yo sólo obedecería una premonición proveniente de mí. Desde entonces mis letras renacieron y poseían un sello de autenticidad. Significaran declaraciones o razones, con amor o dolor, iban hacia la conciencia de nuestros cuerpos. Aún así sentía que tomé la acción correcta. Es mas, siento que sí lo fue. Brillaba oro y resplandecía, aún sin pulir, nuestros corazones.

No soy un desaventurero que desconoce el alcance de su navío. No pertenezco al bodrio de tripulación que venía por defecto. Razono que hice en cada coordenada interestelar. Guardo las sonrisas de edades más inocentes vistas en mí. Pero no quería guardar tan pronto la sonrisa que María registró en mis pensamientos. Cierto, ya no es tan sensible como antes. Pero desde siempre he confiado en el fin, antes que sobre el camino. No lo llamo fallar, sino inaugurar mis labios, muecas y dientes.

Concibo ahora una balada que yace en mis manos. Una sonrisa mas en los anaqueles de mi piel. No hay problema que no pueda sobrepasar. Porque tengo la facultad de expresar positividad ante el optimismo o infortunio, ya que mi alma se pinta de luz en cada mirada marrón que suelto. Y siendo sincero, nunca lustré las ventanas, como respeto a mi moral. Esta no será la excepción.

No estoy listo para afirmar que el supuesto sueño es un fraude. Al fin y al cabo, siempre puedo cambiar la interpretación. Aunque no conozco el alcance del daño que el hilo rojo cosido en mi boca hará, también rezongo ante la corriente. Es verdad, no estoy listo para sangrar y drenar el tiempo. Ahora es una lucha que sólo es batallada en mi conciencia. Pero… todo lo anterior me marca cada cuarto de hora. No se pospone ni adelanta. Tiene su horario para torturarme.

Hasta este punto no hay explicación, entonces, de por qué espero un día y cuatro, para tener de cerca otra sonrisa que propone otro evento nuclear. Pero esta vez, sin lluvia.

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