No he dejado de pensar en ti,
en los estribillos de felicidad,
ni en los delirios de la soledad.
Amor mío con amarte sigo.

Así es, no dejo de pensar en ti,
cuando evoco aquellos días,
en donde aún vivía en tu corazón.
Amor mío sin extrañarte no vivo.

En cuanto despierto te pienso,
es inevitable que no seas el amanecer.
En cuanto sonrío te busco conmigo,
y es que la risa solo encaja contigo.

En cuanto siento vivir te recuerdo,
no hay mejor referencia que tú de vida.
En cuanto caigo rendido te extraño,
buscando tus brazos para perecer mejor.

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