Fe y señal que no ve,
fe que tiene y que de ella duda a la vez
porque permanece la agobiante tristeza.

Estando al borde del colapso
y con un peso sin salida
aparece aquella silueta,
siempre estuvo ahí;
lo escuchaba y nunca lo abandonaba.

ÉL alza su rostro con lagrimas en los ojos,
sus manos tiemblan y el nudo en su garganta se desata;
pues se da cuenta que no está solo
y ríe entre mares de desahogo.

Inspiración es la que escogió
y en fortaleza inmediatamente
como nadie en este mundo se convirtió.