¿Qué es esa cosa que yo siento?
Como cuando bajo la montaña y cambia el aire y con eso cambio yo.
Pero no me he movido.
Es solo que estoy atrapada en la espera y al sentir el desespero siento ese cambio de presión.

Pero ser no es lo mismo que respirar, aunque de alguna forma depende lo uno de lo otro cómo dos verbos en un ciclo eterno de causa y efecto.

En el fondo de todas las verdades soy sola, arriba o abajo de la montaña, sin aire o con aire. Inhalando o exhalando. Esperando o desesperando.

Por mucho tiempo confundí la sensación de ser con estar sola.
Estar sola es algo que se puede cambiar buscando compañía y conexión. El problema es que la búsqueda se vuelve una adicción. Y toda compañía tiene su comienzo y su final. Así que es cómo volverse uno dependiente de algo que se agota cada rato y hay que seguir buscando por siempre. No es un recurso sostenible porque algún día igual me voy a quedar sola.

Ser sola, por lo contrario es ser entera, ser suficiente, cuando esté acompañada y cuando no. Ser sola es saber tener aprecio por la compañía, llevar los ratos de conexión en el corazón cuando lleguen a su final temporal, y seguir nutriendo mi ser yo sola. Es como aguantar las ganas de insistir para tener una dosis de droga. Como me gustaría estar acompañada. Que alivio – y más si fuera para siempre.

Todo lo que no es ser sola, esto es una ilusión. La única verdad es que ya soy sola, quiera o no, y aunque lo sienta o no. Es una verdad. Ser es ser sola. No hay otra manera de ser. Simplemente no se puede cambiar. Tengo que ensenarme a esto.

¿Cómo te parece si me acompañas a ser sola?