¿Qué pasa, qué le ocurre a las campanas
que en vez de repicar están llorando,
los viejos del lugar abandonando
cual fuera de vivir no tengan ganas?

Se van, se van, se van por las mañanas
se van a todas horas, por las noches
se van poquito a poco y sin reproches
cansados de cuidar y cantar nanas.

A solas, sin chistar, sin una mano
que pueda trasmitir algo de aliento,
se van uno tras otro a paso lento
sin rito al que agarrarse de un cristiano.

Sin nadie que les rece una oración
se van, se van, se van, se van, se van,
cual trastos a guardarse en el desván
dispuestos a olvidarse en un rincón.
©donaciano bueno
(… y sus poemas de medio pelo)

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