Sangre

Muchos amaneceres vio mi optimismo.
Muchas noches atravesó mi dolor.
A sangre y lágrimas construi una memoria.
Un trastorno de personalidad.
Un yo quebrado por la exteriorización.
Marcado a sangre y fuego.
Y quedaron las cenizas.
Pero no me puedo elevar de ellas.
No estoy siendo capaz de ser el fénix.
Los astros no cooperan.
Encuentro en el sol un sabor dulce.
Un dulce demasiado duro a la mandíbula.
La mañana brinda mil oportunidades y yo madrugó fracasando.
No me entiendo.
Pasan los veranos y yo, según mi medica, pienso pero no actúo.
No lo puedo ver con claridad.
Solo puedo escribir y evadir mi angustia un rato a ver si puedo transformarla.
Una dinámica familiar horrorosa.
Intentos de conquistar.
Que se frustran por no agarrar el problema de raíz.
Empapado en la nada misma de lo que no se pudo expresar. Así transito.

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