Para los dichos no hay retracto,
Para los actos no hay arreglo,
Porque la salud no se reintegra,
Porque la sangre nunca retorna
Devuelta a su dueño.
Aun con todas las razones,
No les desearía
Que ardan en el infierno
¿Como podría desearles
Que estén justo donde están?
El infierno no es un lugar,
Es un estado mental,
En el que se rebobina
Una y otra vez
La secuencia que más odies,
Casualmente la versión infernal
Que les deseaste a otros.
El fuego que quema
Son sus propias palabras
Cayéndoles como brazas.
Por eso no les deseo nada,
Nada más que tengan mucho
Tiempo de vida,
Para que esa secuencia se alargue
Infinita y agobiantemente.
Porque la maldad es la cualidad
De lo que está en mal estado.
De ellos nada sorprendería
Y nunca habría de esperar
Alguna mejoría
Para sus oscuros interiores.
De las repulsivas setas,
No pretendo diáfanas flores,
Porque no hay reparo.
Siquiera alguna
Distópica lobotomía
Arreglarlos podría.
Por eso a mis asesinos
No les deseo nada,
No más que lo que ya tienen;
La inmundicia perpetua
De ser ellos mismos.
Un Samsara deplorable en cada día
De todos los días, por todas
Las infernales vidas.

JULIETA IALLORENZI

PATENTADO EN SADAIC Y DNDA

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