Sábado

La noche se pone turbia al escuchar tu nombre.
Te conoce.
Sucumbe al llanto, te admira.
Tus pupilas heladas como las noches de
aquel Enero.
Me ven,
y entre el desparpajo de aquel bohemio despertar,
me doy cuenta, que te has ido.
No me asombro. La tengo a ella.
Fiel, acogedora.

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