Saliste del jardín expulsada, ¿Quién eres?,
al perder como Hefesto el blanco lirio de tu piel,
llega un cándido para apagar el mar de tu sien,
viendo el paisaje que dejan los cisnes me tienes.

En tus ojos persisten los fantasmas nocturnos,
sombras del tiempo del llanto perpetuo parecen,
los extraños brebajes, los miedos desaparecen,
refugio de un alma en busca de largos descansos.

Las plantas aturden la vida, llevando a la vida
una razia de subida hacia otra realidad

Buscas evadir el rechazo de la felicidad,
un día sin miedo, ni Dios puede entregarte,
no confías en ti ni en él para proteger tu bondad,
El es el escape de tu sinsentido pesar.

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