Cuando me escuches que sea en silencio,
cuando me mandes, cuando me señales
y cuando me alucines, que sea en reposo;
también mientras me miras y me sonríes
entérate que nadie espera una respuesta.
¡Ah!, pero si quieres lo que yo digo,
que yo me delate o sea vacilante;
Entonces lo haré sigilosamente
como el cine mudo, calladamente,
como los claustros, solo en sosiego.
Y cuando el lenguaje, mujer,
asimiles y le des redondillas,
además de negras alusiones,
mis sentidos que enmudecen
hablarán de ti en mis poemas.