Renacer

Y el cielo se hizo fuego al anochecer,
Y la noche no volvió a estrellarse,
Los hechizos se esfumaron con la lluvia,
El tiempo araño la intuición de supervivencia,
Y no quedaba lágrima alguna que secar.

Aquel lago desapareció y se convirtió en incertidumbre,
Pantanos ocultos de placer y venganza se alzaban,
Con aquella mirada que a veces encendía la locura,
Y aquellas palabras que ardían el jolgorio en su averno,
Parecían escapar de la realidad en solo una noche.

Y la noche se volvió día al alzar la vista,
Aquellas pupilas no habían visto la luz en meses,
Tan solo bastaba alcanzar la demencia en el corazón,
La verdadera emoción despertaba con aquel paraíso,
La luna quebraba la eterna melancolía en aquella oscuridad.

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