Te fuiste tras él,
siguiendo su misma
deriva,
rodeando siempre
los lugares menudos
donde la gente sencilla bulle,
y no frecuenta la selecta clase
para la que te
educaron…

Tras él,
-perfecto exponente
de la élite asignada
a tu prometedor
futuro-;
tras él,
a pesar del desengaño
probable…

Una reconciliación
lleva su tiempo, caray,
pero no hay mejor
comienzo que la proximidad
para lograrlo….

La feroz independencia
va cediendo,
no sólo por cálculo
para aproximar distancias,
sino por natural inclinación
a lo que se admiró al principio:

¡Esa reunión maravillosa
de complejos aspectos afines
a una misma y a su entorno…!

¡Qué gusto encontrar
explicaciones
a ese ridículo ir y venir
bordeando las vidas sencillas
donde más te extraño…!

Tras él, reitero.
(Y ¡qué menos,
después de larga
convivencia mutua!)

… Dedicada ahora al bendito
espionaje,
a cualquier rumor
o chisme
concerniente
a aquel que por fin gana
el interés que perdiste
no sé por quién,
no se te va una,
y es buena señal
de lo que comienza
a ser tu único objetivo:
recuperar ese amor
y tu pasada vida.