Recuerdo I

Soñé aquel páramo apenas habitado,
posados mis ojos en un cielo nublado,
donde crecí consciente y solitario.

Las flores no me olvidaron,
y yo las soñé; las soñé
con mi espíritu abnegado.

Y mi destino fue señalado:
vas solo y con el corazón amarrado.

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