Querida Amiga,

Alguna vez así te llamé,
Aunque suene amargo
Tu nombre en mi boca;
Cómo estás?
Te fuiste un día,
Te llevaste la dulzura.
Dónde estás?
Llena de soledad y angustia;
Te arrancaron de mis brazos
cuando menos lo esperé.

Alegría se llamaba,
Su apodo era Felicidad,
De apellido le decían Calma;
Sonreír era su debilidad.

La cambié,
Me alejé de ella
sin siquiera darme cuenta.
Luz a sombra;
Blanco a gris;
Las hojas caían,
Se marchitaron;
Había olvidado
Cómo cuidar esa flor
Que tanto me ayudaba
a respirar.

Pero la tierra es fértil;
Creció algo más;
Turbio y Oscuro.

Le decían Tristeza,
De apodo Soledad;
Su apellido era Angustia;
Me llenó de falsedad.

Torturada por recuerdos,
Torturada por intentar,
Tratando de dejarla;
No me deja de atrapar.

Tristeza no se va;
Adiós no conoce o
Al menos eso dice;
Y lo promete con cada roce.

Promesas,
están hechas para romperse;
Esfuerzo,
Paciencia.
Mi rescate en esta guerra;
Pero las guerras terminan;
Todo debe terminar
Si hay guerra, hay paz
Y lo que sube, debe bajar.

Dependí por mucho de alguien más
Alegría,
Tristeza,
Molestia y
Ansiedad.
Me olvidé de mi esencia,
De lo que existía,
De mi propia verdad.

No soy tristeza,
Ni alegría,
Ni felicidad.
No soy angustia,
Ni molestia,
Ni ansiedad.

Me quiero porque soy yo
Y nadie más lo será.
Me quiero porque tengo alma
Y valgo más que un adjetivo.
Me quiero porque tengo fe
Y si no la tengo yo,
Por mi nadie más la tendrá.

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