Mi escepticismo terminó, no se porque lo puse en duda.
Que lo palpable era la mayor de mis fortunas.
Que la frase “yo tengo” era el propósito de la vida.
Y que él te “te amo” solo tenía cabida en escritos cubiertos de pasta contando una historia de fantasía.

Cuando lo sentí la apatía se fue en un viaje sin retorno.
La lógica que había defendido a capa y espada.
Sucumbía ante sonrisas sin consentimiento.
Mi sociedad racional rápido vendió sus acciones.
Porque los latidos acelerados y ansiedad.
Avistaron inestabilidad en la bolsa de emociones.

Que lastima siento por lo que no creen en el amor.
Seguro por ellos soy tildado de escoria.
Me gustaría ver que intenten cambiar algunos verdes por un sentimiento auténtico.
Y noten que no estamos en la prehistoria.

Aún me atormentan cosas que hice por amor en el pasado.
Sufrí, lloré y grité en el suelo arrodillado.
Pero también gocé, sentí euforia y puedo decir que en la vida es lo que mas he disfrutado.
Solo recuerden que el amor es tan importante.
Que hasta Dios pide ser amado.

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