Fui condenado hace tiempo
a pasar toda mi vida,
prisionero de tu amor,
encadenado a tu sonrisa.

De la cárcel de tus ojos,
de la celda de tus besos,
es imposible escapar
sin morir en el intento.

Me juzgaron por decirte,
que quería que seas mía,
que te amo infinitamente
y que sos el amor de mi vida.

Sólo dije en mi defensa
que de ti me enamoré,
me pasó aquella noche
que te vi, la primera vez.

Y hoy soy un prisionero
que no desea la libertad,
sino que este amor nuestro
dure una eternidad.

C L