Primera jauría

Pasé como un ventarrón,
en la maratón de tus venas
fui primero en llegar al corazón,
buscándole un sentido o razón
a tus rojos labios que como sangre son,
dándole oxígeno a mi locomoción,
perfumando la alcoba
y las sábanas de mi habitación

Sensación tras sensación,
mordiscos en la almohada
y uno que otro moretón,
de tu fuente yo bebía
saciando mi sedienta expresión,
y al dilema del amor
le respondí en cuestión,
“si el amor no existe,
hagámoslo de nuevo
la siguiente ocasión”

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